Adrianarubens

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Sep 23

¿Escritor de mapa o escritor de brújula?

4005628-Br-jula-en-el-mapa-de-cosecha-Foto-de-archivoEn el curso de escritura que hice, definían dos tipos de escritores: los de mapa y los de brújula.

Los escritores de mapa se guían por un esquema predefinido a la hora de escribir una novela. Un esbozo que han estudiado concienzudamente y que siguen, capítulo a capítulo, para desarrollar su historia.

Los escritores de brújula, en cambio, dejan que la propia historia dirija su rumbo, página tras página, tan solo siguiendo la dirección que proporciona una idea.

Mucho me temo que yo encajaría en el segundo grupo.

Por más que intento predefinir los detalles de mi novela, una vez comienzo a escribir me sumerjo en la historia y ésta acaba dominándome.

Ya seas de un tipo u otro, toda historia requiere de una profunda documentación, y es una parte que yo disfruto inmensamente, investigando el contexto en el que se van a desarrollar los personajes y la historia. Pero he de reconocer que escribir sin mapa puede resultar caótico, sobre todo en novelas de cierta extensión.

Según dicen, en el término medio está la virtud. Así que espero que con el tiempo y con mucha práctica, pueda encontrar el equilibrio en la forma de escribir.

Y tú… ¿qué clase de escritor eres?

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Sep 16

¿Perdiendo el tiempo?

bannervicertamen

Un día que estábamos discutiendo, mi marido me dijo que no entendía por qué perdía el tiempo escribiendo una novela cuando nadie iba a leerla.

Se que se arrepintió al instante, y más aún cuando me vio estallar en un mar de lágrimas. Desde ese momento me ha apoyado todo lo posible, pero aunque yo lo haya perdonado, por desgracia sus palabras siempre me acompañan. Cada segundo de tiempo que robo a mi vida y lo invierto en mi portátil, me pregunto si no estaré perdiendo el tiempo.

En mi fuero interno se que no, porque escribir me apasiona y lo disfruto. Pero siempre se agradece cierto reconocimiento.

Pues bien, ese reconocimiento ha llegado antes de lo previsto: me acaban de dar la noticia de que mi primera novela está entre los diez finalistas del VI Certamen de Novela Romántica de Vergara – RNR.

Todavía no me lo puedo creer.

Estoy sin palabras y con un nudo en el estómago. Sé que el nudo me acompañará hasta que en noviembre den el veredicto final, pero las palabras… las palabras seguirán fluyendo sin parar.

Porque esto solo es el comienzo.

Este año se que es muy difícil ganar. Soy consciente de que es mi primera novela y la competencia es fuerte. Haber quedado entre las finalistas es ya un premio en sí.

Pero el año que viene… espero dar más que hablar.

Por el momento seguiré trabajando en la segunda, que ya va por la mitad. Y con ganas de escribir una tercera, una cuarta y muchísimas más.

Gracias a todos los que lo han hecho posible.

 

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Sep 12

Novela romántica… ¿literatura “anormal”?

romanticismo2Como os comentaba, he dado el gran salto y he pasado de ser una lectora fanática de novela romántica a ser una escritora fanática de novela romántica.

Escribiendo mi primera novela contemporánea se me ocurrió dejarle leer a mi marido el primer capítulo para que me diera su opinión sobre el estilo (supongo que a todo escritor novel le surgen inseguridades de si su escritura es amena o resulta pesada).

Debo aclarar que, muy a mi pesar, mi marido no es un gran lector ( no pasa de uno o dos libros al año, cuando eso es lo mínimo que yo leo al mes), pero, siendo mi marido, su opinión es importante para mí. Así que le dejé leer con toda mi ilusión mis primeras páginas.

Su primer comentario me dejó “patitiesa”: Creía que estabas escribiendo una novela romántica. Esto parece una novela normal.

     Lo de “normal” lo tuve que tomar como un cumplido (a su modo lo era), porque lo que él quería decirme es que se parecía a las típicas novelas que a él le podían gustar. Pero su comentario hizo que reflexionara sobre una duda que siempre me ha rondado la cabeza: ¿Qué demonios piensa la gente que se va a encontrar cuando lee las páginas de una novela romántica?

Seamos realistas, En las novelas románticas se da por sentado que la trama girará sobre una historia de amor y que a los personajes les espera un final feliz de cuento de hadas… de esos en los que te imaginas que los protagonistas serán felices y comerán perdices por el resto de sus días (creo que esos dos preceptos son básicos en cualquier novela romántica). Pero entre sus hojas también puedes encontrar intriga, suspense o humor, según el cariz que tome la historia; otras pueden darte verdaderas lecciones de historia, pudiendo llegar a sumergir al lector en otra época o cultura; otras llegan a envolverte con su magia y fantasía; y así podríamos continuar llenando páginas y páginas porque, por suerte,  las personas que escriben novelas románticas, además de ser unas “románticas” también tienen una imaginación desbordante y muy variada, y sus historias se documentan a conciencia para que resulten verosímiles,

Nunca puedes saber lo que vas a encontrar cuando abres una novela romántica. Hay historias que enganchan en más o menos grado y autores que conectan mejor o peor con sus lectores. Como puede suceder con cualquier otra novela que no sea romántica.

Lo que es seguro es que cuando abras una novela romántica no van a salir corazoncitos volando de entre sus hojas como la gente piensa, ni que es para un público cursi o para solteronas que viven rodeadas de gatos. Y si te lees una no vas a empezar a ver el mundo de color de rosa.

La novelas romántica es un género “normal”, Si la gente le diese una oportunidad, más de uno se sorprendería gratamente de la buena literatura que puedes encontrar entre sus páginas, y que está muy lejos de ser una literatura “anormal”.

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Sep 01

El comienzo…

ESCRibir

Me acuerdo perfectamente de la primera novela romántica que leí.

Yo tendría unos quince años cuando comencé a investigar entre los muchos libros que mi madre tenía en casa, la mayoría del Círculo de Lectores. Mi madre compraba todo tipo de novelas, de gran variedad de autores, aunque por lo que pude ver tenía predilección por tres autores en concreto: Alberto Vazquez Figueroa, Johanna Lindsey y Kathleen Woodiwis.

Las novelas de Alberto Vazquez Figueroa me gustaron.

Las novelas de Johanna Lindsey y Kathleen Woodiwis me apasionaron.

La primera que cayó en mis manos fue Ángel de plata de Johanna Lindsey. Lo devoré en un día. Le siguieron Una rosa en invierno y Amarás a un extraño, los dos de Kathleen Woodiwis. Para cuando los terminé ya estaba totalmente enganchada al género romántico.

El comercial del Círculo de lectores que venía una vez al mes a dejarnos la revista y a tomar nota de los pedidos pasó a convertirse en mi “Papa Noel” particular, alguien al que esperaba con ansiedad e ilusión, porque cada novela que me traía me abría las puertas de una historia en la que me sumergía entusiasmada.

Pronto los dos libros al mes que me compraba mi madre en el Círculo de Lectores me resultaron insuficientes. Cada peseta de mi paga iba destinada a la adquisición de nuevos ejemplares. Con dieciocho años ya tenía localizadas las librerías de Valencia que tenían novelas románticas y cuando conseguía ahorrar dinero para comprar un libro las recorría en busca de un nuevo tesoro.

Tened en cuenta de que os estoy hablando de hace unos veinte años (como pasa el tiempo), y que en aquella época sin internet (que aunque hoy en día parezca imposible, hubo una época en que no lo había) era difícil enterarte de las novedades literarias de las autoras que te gustaban. Así que encontrar un libro nuevo pasó a convertirse en mi búsqueda del tesoro particular.

En aquella época las tiendas de libros tenían un pequeño rincón (bien escondido) dónde podías encontrar historias casi siempre de escritoras americanas: Jude Deveraux, Karen Robards, Julie Garwood, Judith McNaught, Shirlee Busbee, Laurie McBain, Rebecca Brandewyne… entre otras muchas autoras.

Leía con voracidad, hasta el punto que leer me resultó insuficiente… y empecé a escribir. Mil ideas rondaban mi mente pero me veía frustrada a la hora de ponerlas sobre el papel. Mis historias siempre tenían un comienzo pero nunca venían un final. Frustrada, abandoné la escritura y volví a la lectura, pero la espinita quedó clavada en mí. Simplemente todavía no era mi momento.

Durante años me sumergí en mi vida. Universidad, amigos, novios. Intentando encontrar mi propio camino, siempre acompañada de mis novelas. Nuevas escritoras se abrieron paso entre mis predilectas. Dos en particular me robaron un pedacito de mi corazón: Linda Howard y Lisa Kleypas. Sus historias formaban parte de mi vida.

Y así pasaron los años. Encontré un trabajo estable, me casé, tuve dos hijos, mi vida parecía encauzada…. hasta que una nueva historia se abrió paso en mi mente. Una historia de la que no me pude desentender como había hecho con el resto, que seguían rondando por mi cabeza pero nunca habían visto la luz. Esta historia sí que debía verla.

Comencé a escribir, y justo cuando llegaba al punto dónde siempre había abandonado la escritura, me encontré por casualidad con un curso online titulado Curso estandar de creación de una novela romántica.

Sin dudarlo me apunté… y es de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.

El curso fue sencillamente genial.

Os dejo aquí el enlace por si os interesa http://comoserescritor.com/

Lo imparte una joven y talentosa escritora, Erika Gael, a la que siempre estaré agradecida por sus ánimos y su motivación.

Y como resultado del curso terminé mi primera novela, y ya voy por la mitad de la segunda. Todas las ideas que durante tantos años han macerado en mi cabeza están encontrando el camino hacia la luz.

Tal vez algún día mis historias se encuentren en uno de esos rincones escondidos que hay en las tiendas de libros.

 

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