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Novela romántica… ¿literatura “anormal”?

romanticismo2Como os comentaba, he dado el gran salto y he pasado de ser una lectora fanática de novela romántica a ser una escritora fanática de novela romántica.

Escribiendo mi primera novela contemporánea se me ocurrió dejarle leer a mi marido el primer capítulo para que me diera su opinión sobre el estilo (supongo que a todo escritor novel le surgen inseguridades de si su escritura es amena o resulta pesada).

Debo aclarar que, muy a mi pesar, mi marido no es un gran lector ( no pasa de uno o dos libros al año, cuando eso es lo mínimo que yo leo al mes), pero, siendo mi marido, su opinión es importante para mí. Así que le dejé leer con toda mi ilusión mis primeras páginas.

Su primer comentario me dejó “patitiesa”: Creía que estabas escribiendo una novela romántica. Esto parece una novela normal.

     Lo de “normal” lo tuve que tomar como un cumplido (a su modo lo era), porque lo que él quería decirme es que se parecía a las típicas novelas que a él le podían gustar. Pero su comentario hizo que reflexionara sobre una duda que siempre me ha rondado la cabeza: ¿Qué demonios piensa la gente que se va a encontrar cuando lee las páginas de una novela romántica?

Seamos realistas, En las novelas románticas se da por sentado que la trama girará sobre una historia de amor y que a los personajes les espera un final feliz de cuento de hadas… de esos en los que te imaginas que los protagonistas serán felices y comerán perdices por el resto de sus días (creo que esos dos preceptos son básicos en cualquier novela romántica). Pero entre sus hojas también puedes encontrar intriga, suspense o humor, según el cariz que tome la historia; otras pueden darte verdaderas lecciones de historia, pudiendo llegar a sumergir al lector en otra época o cultura; otras llegan a envolverte con su magia y fantasía; y así podríamos continuar llenando páginas y páginas porque, por suerte,  las personas que escriben novelas románticas, además de ser unas “románticas” también tienen una imaginación desbordante y muy variada, y sus historias se documentan a conciencia para que resulten verosímiles,

Nunca puedes saber lo que vas a encontrar cuando abres una novela romántica. Hay historias que enganchan en más o menos grado y autores que conectan mejor o peor con sus lectores. Como puede suceder con cualquier otra novela que no sea romántica.

Lo que es seguro es que cuando abras una novela romántica no van a salir corazoncitos volando de entre sus hojas como la gente piensa, ni que es para un público cursi o para solteronas que viven rodeadas de gatos. Y si te lees una no vas a empezar a ver el mundo de color de rosa.

La novelas romántica es un género “normal”, Si la gente le diese una oportunidad, más de uno se sorprendería gratamente de la buena literatura que puedes encontrar entre sus páginas, y que está muy lejos de ser una literatura “anormal”.

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El comienzo…

ESCRibir

Me acuerdo perfectamente de la primera novela romántica que leí.

Yo tendría unos quince años cuando comencé a investigar entre los muchos libros que mi madre tenía en casa, la mayoría del Círculo de Lectores. Mi madre compraba todo tipo de novelas, de gran variedad de autores, aunque por lo que pude ver tenía predilección por tres autores en concreto: Alberto Vazquez Figueroa, Johanna Lindsey y Kathleen Woodiwis.

Las novelas de Alberto Vazquez Figueroa me gustaron.

Las novelas de Johanna Lindsey y Kathleen Woodiwis me apasionaron.

La primera que cayó en mis manos fue Ángel de plata de Johanna Lindsey. Lo devoré en un día. Le siguieron Una rosa en invierno y Amarás a un extraño, los dos de Kathleen Woodiwis. Para cuando los terminé ya estaba totalmente enganchada al género romántico.

El comercial del Círculo de lectores que venía una vez al mes a dejarnos la revista y a tomar nota de los pedidos pasó a convertirse en mi “Papa Noel” particular, alguien al que esperaba con ansiedad e ilusión, porque cada novela que me traía me abría las puertas de una historia en la que me sumergía entusiasmada.

Pronto los dos libros al mes que me compraba mi madre en el Círculo de Lectores me resultaron insuficientes. Cada peseta de mi paga iba destinada a la adquisición de nuevos ejemplares. Con dieciocho años ya tenía localizadas las librerías de Valencia que tenían novelas románticas y cuando conseguía ahorrar dinero para comprar un libro las recorría en busca de un nuevo tesoro.

Tened en cuenta de que os estoy hablando de hace unos veinte años (como pasa el tiempo), y que en aquella época sin internet (que aunque hoy en día parezca imposible, hubo una época en que no lo había) era difícil enterarte de las novedades literarias de las autoras que te gustaban. Así que encontrar un libro nuevo pasó a convertirse en mi búsqueda del tesoro particular.

En aquella época las tiendas de libros tenían un pequeño rincón (bien escondido) dónde podías encontrar historias casi siempre de escritoras americanas: Jude Deveraux, Karen Robards, Julie Garwood, Judith McNaught, Shirlee Busbee, Laurie McBain, Rebecca Brandewyne… entre otras muchas autoras.

Leía con voracidad, hasta el punto que leer me resultó insuficiente… y empecé a escribir. Mil ideas rondaban mi mente pero me veía frustrada a la hora de ponerlas sobre el papel. Mis historias siempre tenían un comienzo pero nunca venían un final. Frustrada, abandoné la escritura y volví a la lectura, pero la espinita quedó clavada en mí. Simplemente todavía no era mi momento.

Durante años me sumergí en mi vida. Universidad, amigos, novios. Intentando encontrar mi propio camino, siempre acompañada de mis novelas. Nuevas escritoras se abrieron paso entre mis predilectas. Dos en particular me robaron un pedacito de mi corazón: Linda Howard y Lisa Kleypas. Sus historias formaban parte de mi vida.

Y así pasaron los años. Encontré un trabajo estable, me casé, tuve dos hijos, mi vida parecía encauzada…. hasta que una nueva historia se abrió paso en mi mente. Una historia de la que no me pude desentender como había hecho con el resto, que seguían rondando por mi cabeza pero nunca habían visto la luz. Esta historia sí que debía verla.

Comencé a escribir, y justo cuando llegaba al punto dónde siempre había abandonado la escritura, me encontré por casualidad con un curso online titulado Curso estandar de creación de una novela romántica.

Sin dudarlo me apunté… y es de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.

El curso fue sencillamente genial.

Os dejo aquí el enlace por si os interesa http://comoserescritor.com/

Lo imparte una joven y talentosa escritora, Erika Gael, a la que siempre estaré agradecida por sus ánimos y su motivación.

Y como resultado del curso terminé mi primera novela, y ya voy por la mitad de la segunda. Todas las ideas que durante tantos años han macerado en mi cabeza están encontrando el camino hacia la luz.

Tal vez algún día mis historias se encuentren en uno de esos rincones escondidos que hay en las tiendas de libros.

 

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